Introducción

«Un proverbio indú narra de cuatro estadios en la vida del hombre. …en el tercero se va al bosque, el bosque profundo del silencio, de la reflexión, del repensar… En el bosque se ponen en orden las memorias.” 

Carlo Maria Martini

La memoria permite ejercer un poder sobre el pasado, es la soberanía sobre la propia historia.  Cuando los recuerdos se esfuman, algo de nuestra identidad se desdibuja. Por eso escribir las memorias es un esfuerzo de la propia dignidad para retener una imagen en ese espejo retrovisor de la vida, que nos permite ver hacia atrás y reconocer la historia de amor que Dios ha creado en nosotros, aún en el dolor y a pesar de los errores cometidos.

Nuestra historia es una acumulación de hitos en la conquista de la propia libertad, nuestro bien más deseado y fieramente preservado. Libertad conseguida con el esfuerzo continuo de vivir en la verdad, el perdón y el amor.

Durante los años  que me dediqué a la evangelización,  doy fe que he tenido la dicha de ver el paso de Dios en mi vida, en la vida de la Iglesia y en tantas personas fieles al llamado de Jesucristo.

01Hoy en Maria puedo cantar el Magnificat, diciendo “el Omnipotente ha puesto su mirada en la humildad de su sierva”. El Señor se fue manifestando en la historia de los acontecimientos de mi vida, haciéndome experimentar su misericordia. Es una  mirada de reconocimiento de Dios Padre, como la que recibí de San Juan Pablo II, en Castelgandolfo, cuando su mirada profunda y llena de amor, se posó sobre mí, en una fracción de segundo. Luego, un grupo de peregrinos polacos cantó en su idioma:

“Me hasmiradoa los ojos, sonriendo has dicho mi nombre”. Y así ha sido.

En un largo caminar, en continua dinámica de pascua, he vivido como alguien que está siempre de paso tratando de seguir la brisa suave del Espiritu Santo,  sellándome en mi identidad de peregrina. Y hoy comprendo el peregrinar de mi vida, que en su aparente inestabilidad, Dios ha obrado, desde mi pequeñez, construyendo organizaciones, produciendo programas de radio y televisión y redes de trabajo en los medios de comunicación católicos.

Estos escritos han sido seleccionados de mis diarios personales para expresar que el trabajo en  los medios de  comunicación católicos se entreteje con la propia espiritualidad. Es el Espíritu Santo quien inspira, ilumina, guía y crea con y en nosotros. La Providencia de Dios nos conduce por el camino deseado por el Padre. Las anotaciones intercaladas  en el relato, como los links, complementan, muestran y explican mejor la labor realizada  junto a gente de buena fe, en varios lugares del mundo.

La invitación de Jesús de no poner la lámpara debajo de la mesa, de gritar el evangelio desde los tejados, hoy se puede hacer por estos canales invisibles de la web que llega donde las posibilidades técnicas lo permitan y donde el Espíritu Santo quiera soplar en cada corazón abierto al Amor.

“No es posible pensar a un cristiano estático: un cristiano que se queda quieto está enfermo en su identidad cristiana, tiene alguna enfermedad en aquella identidad. El cristiano es discípulo para caminar, para avanzar. Pero el Señor -lo hemos escuchado en el Salmo, en la despedida del Señor- dice también esto: ‘Vayan a todo el mundo y proclamen el Evangelio”. Vayan. Caminen. Aquí hay una primera actitud de la identidad cristiana que es caminar, y caminar mismo si hay dificultades, para ir más allá de las dificultades”.

Papa Francisco, homilía en ocasión de San Cirilo y San Metodio, 14 de febrero 2014

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